compartir

Lucía Anero

Project Manager

“Como ingeniera industrial, notaba que tenía carencias en acciones comerciales; me faltaba la base. La formación me ha dado herramientas muy potentes a las que nunca había tenido acceso para optimizar tiempos y actuar de modo estratégico.

Ahora tengo recursos que uso de continuo, no solo para clientes, sino también para proveedores.”

Por qué el perfil ingeniero es el futuro del liderazgo comercial

Hay una verdad incómoda en el sector industrial: tener el mejor producto ya no garantiza tener el mejor negocio. Puedes diseñar la pieza perfecta, con las tolerancias exactas y el material más innovador; pero si no tienes la capacidad de articular ese valor ante quien firma el cheque, tu excelencia técnica se queda en papel mojado.

Durante años, al ingeniero se le ha vendido una mentira: «Tú dedícate a lo técnico, que las Ventas son cosa de comerciales». Este enfoque ha creado un techo de cristal para miles de profesionales brillantes. El mercado actual, saturado y complejo, exige un nuevo perfil: el Ingeniero de Negocio. Alguien que entiende cómo funciona la máquina y cómo funciona el negocio.

Lucía Anero, Project Manager en Ecrimesa Group, es la prueba de este cambio de paradigma. Ingeniera Técnica Industrial Mecánica, con dominio de alemán e inglés y gestionando mercados críticos como Alemania e Israel, se dio cuenta de que le faltaba formación específica para la función comercial.

Formación en Ventas: el eslabón perdido de ingenieros y técnicos

Un ingeniero está entrenado para resolver problemas, pero rara vez se le entrena para detectar oportunidades.

Lucía se encontraba en ferias internacionales, rodeada de clientes potenciales, con tarjetas de visita en la mano, pero sin capacidad para convertir ese contacto en un contrato.

“Nadie me lo pidió, pero me parecía una pena no aprovecharlo… pero yo no tenía la base ni los recursos iniciales para saber cómo contactarles”.

Lucía describe su situación con franqueza: “Yo iba notando que tenía ciertas carencias… realmente no tenía ningún tipo de formación relacionada con las acciones comerciales. Esta “carencia” no era falta de talento, era falta de método.

Aquí radica el dolor del ingeniero moderno: la impotencia de ver pasar oportunidades de negocio y no tener las herramientas para capturarlas. No es un problema de actitud; es un problema de software. El ingeniero necesita instalar el módulo de «Estrategia Comercial» para que su hardware técnico rinda al 100%.

La Venta no es arte, es proceso (y los ingenieros tienen grandes ventajes)

El gran mito que frena a los técnicos es creer que vender requiere «don de gentes» o «labia». Falso. La Venta Consultiva de alto nivel es pura ingeniería de procesos. Requiere análisis, cualificación, estructura y seguimiento.

Cuando Lucía entró en el Programa de Captación de Clientes de Sales Business School, no fue a aprender trucos de persuasión. Fue a adquirir una metodología. “Este programa me ha ayudado a ver cómo hacerlo, cómo optimizar tiempos y cómo adecuarlo a cada tipo de cliente de un modo bastante estratégico.

Fijémonos en las palabras que usa: optimizar, adecuar y estrategia.

La metodología comercial le dio el marco lógico que su cerebro analítico necesitaba. Dejó de ver la interacción con el cliente como un evento social impredecible y pasó a verla como un proyecto gestionable, con fases claras y objetivos medibles.

Lucía descubrió que, lejos de ser ajena a las Ventas, su mente de ingeniera era su mayor activo. Al aplicar rigor y estructura a la prospección, no solo se sintió cómoda, sino que empezó a descubrir “herramientas muy potentes a las que, como ingeniera industrial, nunca había tenido acceso.

Herramientas de precisión para el día a día

Un ingeniero desconfía de la teoría que no se puede aplicar el lunes por la mañana. Por eso, el valor real que encontró Lucía no estuvo en la «motivación», sino en la caja de herramientas.

El programa fue, en sus palabras, “superintensivo y orientado a la acción inmediata: “Cada día que volvía teníamos una tarea nueva que hacer, algo que probar, y estamos usándolo de continuo.

¿El resultado? Una optimización radical de recursos.

  • Segmentación quirúrgica: dejó de «disparar a todo» para enfocar sus esfuerzos con precisión láser, adecuando el mensaje a cada sector industrial.
  • Gestión del tiempo: aprendió a identificar rápidamente qué oportunidades merecen inversión de horas y cuáles no llevan a ningún sitio.

Quien sabe vender, sabe comprar

Quizás el insight más potente para un perfil técnico es descubrir que la competencia comercial es bidireccional.

Lucía, cuyo rol como Project Manager implica coordinar proveedores de alta complejidad (recubrimientos especiales, segundas actividades), se dio cuenta de que las mismas herramientas que sirven para abrir un cliente, sirven para gestionar un proveedor crítico.

“No solo se lo recomendaría a perfiles comerciales… sino para la interacción con proveedores. Realmente hay bases que funcionan para todo”.

Al entender las reglas del juego de la negociación y la influencia, el ingeniero se vuelve un operador total. Sabe cómo vender su proyecto, pero también sabe cómo comprar mejor, cómo detectar si un proveedor le está vendiendo humo y cómo construir relaciones de largo plazo basadas en el valor real que le aporta, no solo en precio.

El dato que convence: validación por ROI

En ingeniería, un experimento es válido si es reproducible. El éxito de la metodología en Ecrimesa Group no fue un caso aislado.

Lo que comenzó con una prueba piloto (Gerencia y Market Manager), generó tal impacto en resultados y operativa diaria que se produjo un «efecto contagio». Al ver las herramientas que sus compañeras traían cada día a la oficina, la decisión fue lógica y basada en el retorno de inversión: “Nos apuntamos a otras tres personas más de las seis que somos en el departamento comercial.

Cuando una empresa industrial decide formar a la mitad de su equipo en un mismo programa, no es casualidad: es porque ven impacto en la cuenta de resultados.

El futuro: liderazgo híbrido

La historia de Lucía Anero nos deja una conclusión clara: el futuro del liderazgo industrial pertenece a los perfiles híbridos.

Ya no basta con saber de Metal Injection Molding (MIM) o microfusión. El mercado exige profesionales que dominen la técnica y, simultáneamente, posean la inteligencia de negocio para hacerla rentable. El ingeniero que abraza la venta no «baja» de nivel; sube a la liga donde se toman las decisiones estratégicas.

Formación especializada en Ventas y Consultoría Comercial